Valencia, 1974

Su pintura tiene una vocación claramente figurativa. Utiliza el acrílico sobre tela, para crear un universo personal a partir de una serie de elementos iconográficos constantes.
En sus cuadros, cabe destacar la importancia de la composición y la sobriedad del trazo, creando una pintura enigmática y emocional, con una intención más lírica que intelectual.

Sus ilustraciones, son el complemento a su obra pictórica. En ellas aparece el mismo personaje que deambula por un espacio, en el que podemos reconocer nuestros paseos interiores.

Además, su interés por la cerámica y otras técnicas manuales, le ha llevado a desarrollar otra faceta más artesanal, creando estampaciones únicas, aplicadas a diferentes superficies, como cerámica, tela y mobiliario.

María Álvarez retrato blanco y negro.jpg

“Mis pinturas son poemas visuales, ventanas que abro hacia mi interior, a ese mundo que discurre paralela o tangencialmente a mi propia vida, con sus situaciones, sus gentes y sus cosas. Ventanas que baño con luz de atardecer, por su velada irrealidad, donde todas las gamas cromáticas contienen un poco de un color tonal que actúa como el subconsciente en cada obra”